El amor propio nunca es egoísmo, es volver a habitarte 🤩
Jan 18, 2026Gabriela llegó a sesión con una sensación que la desbordaba.
Cada vez que se priorizaba,
algo dentro suyo se encogía.
Había pasado años sosteniendo a otros.
Cuidando.
Acompañando.
Postergándose.
Y cuando por fin decidió mirarse,
apareció la culpa.
En redes había leído mucho sobre amor propio.
Entonces hizo lo que muchas personas hacen…
quiso cambiarlo todo de golpe.
Decir que sí a ella en cada momento.
Decir que basta a todo lo externo.
Pero algo dolía.
Ese movimiento,
aunque bien intencionado,
jamás había nacido desde la conciencia,
sino desde el cansancio.
Le compartí algo que transformó su mirada…
El amor propio jamás es egoísmo.
Jamás es desentenderte del mundo.
Es asumir la responsabilidad
de tu bienestar interno.
Es dejar de abandonarte
mientras cumples expectativas ajenas.
Gabriela descubrió que priorizarse
jamás implicaba romper vínculos,
sino cambiar la forma de habitarlos.
Cuando empezó a escucharse con honestidad,
algo se acomodó…
sus decisiones dejaron de ser reacciones,
y se volvieron elecciones.
Aprendió a cuidarse
sin dureza.
Sin culpa.
Sin máscaras.
Y ocurrió algo hermoso…
el amor que ofrecía a otros
se volvió más limpio,
más libre,
más verdadero.
Porque solo cuando alguien se ama de verdad,
puede amar sin sacrificarse,
sin desaparecer,
sin confundirse.
El amor propio es un regreso.
A tu cuerpo.
A tu voz.
A tu centro.
Es recordar que tu valor
jamás dependió de cuánto hicieras por otros,
sino de cuánto te habitas.
Quizá esta historia también puede ser la tuya.
Quizá hoy sea un buen día para girar la piedra…
y empezar a volver a ti.
Gracias por leerme.
Gracias por elegirte, paso a paso.
Con todo mi cariño,
Nilda