Sin importar si fuiste quien empezó la pelea, puedes ser tú quien la termine ❤️‍🔥

Feb 14, 2026

Laura llegó a consulta diciendo…
Yo no empecé la discusión”.

Y quizá era cierto.
La frase había salido de él.
El tono había sido suyo.
El gesto también.

Aun así, cuando comenzamos a mirar más profundo,
apareció algo distinto.

La intensidad con la que respondió
jamás pertenecía solo a ese momento.

Había algo más antiguo activándose.

Muchas discusiones funcionan así.
Una palabra enciende una herida vieja…
abandono.
rechazo.
control.

Y entonces la conversación deja de ser presente.
Se vuelve pasado.

Se responde desde la niña que sintió que la dejaban.
Desde el adolescente que aprendió que amar duele.
Desde la creencia heredada de que los celos significan amor…
o que poner límites equivale a perder al otro.

Ahí la pelea escala.
Porque jamás están discutiendo dos adultos.
Están reaccionando dos historias.

Y aquí aparece la piedra que podemos girar.

Tal vez tú jamás comenzaste la discusión.
Sin embargo, sí puedes elegir cómo termina.

Cuando identificas qué fue lo que se encendió dentro de ti,
la energía cambia.

Cuando reconoces que ciertas frases tocan memorias antiguas,
la respuesta se vuelve más consciente.

Cuando estableces límites con claridad y respeto,
la dinámica deja de ser batalla…
y comienza a transformarse en diálogo.

Escuchar sin interpretar.
Pedir sin atacar.
Hablar desde lo que sientes…
en lugar de defender lo que crees.

Eso cambia todo.

Amar jamás se trata de ganar discusiones.
Se trata de construir un espacio…
donde ambos puedan sentirse seguros.

Y eso comienza en tu interior.

La próxima vez que una pelea estalle,
antes de preguntarte quién empezó,
pregúntate qué parte tuya se activó.

Ahí vive la verdadera transformación.

Gracias por leerme.
Gracias por elegir vínculos más conscientes.

Con todo mi cariño,

Nilda.